miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Qué buscan los partidos para tener un "buen" candidato?



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Estos días de mayo ha iniciado el proceso de inscripción para  elecciones internas en los partidos políticos a fin de presentar candidaturas a diputaciones y alcaldías… comienzan a verse algunos rostros, oírse algunos nombres. La pregunta que asalta es ¿qué se busca para tener un buen candidato?
A partir de los nombres y los rostros  que van viendo parece se consideran como prioridades: (a) lealtad (partidaria),  (b) atractivo visual y (c) perfil fuerte, pero no necesariamente listo. Hago notar que no incluyo aquí algo que pudiésemos llamar “perfil ganador”, porque a juzgar de lo que se ve, este no es un criterio priorizado, ese es el caso, por ejemplo, de los candidatos para alcaldes de San Salvador, San Miguel y Santa Ana por el partido ARENA… veremos cómo pintan las candidaturas del FMLN (que todavía no están en firme), de GANA y el PCN.
Probablemente, el criterio de atractivo visual, especialmente ponderado para rostros femeninos glamorosos, suele dar buenos resultados y está más asociado a políticas de mercadeo y por tanto, presentada por sí como carta ganadora. Pero es una lástima que el atractivo visual, masculino o femenino, no se asocia a otras capacidades políticas y sociales en términos analíticos. Ya no se diga de fundamentos éticos. Vale la pena hacer la referencia a una joven diputada de ARENA que recientemente fue multada por el TEG por actividades nepotistas, siendo que su partido pretende enarbolar la bandera de la solvencia moral. Es decir, un rostro atractivo funciona en campaña pero no garantiza nada políticamente: no necesariamente renueva ni en política ni en ética.
Ser leal (al partido) y mostrar un perfil fuerte parecen ser rasgos imprescindibles. John Carlin escribió recientemente un breve artículo sobre cómo hay una tendencia a valorar los liderazgos fuertes. Las figuras autoritarias, a pesar de las aspiraciones democráticas promedio de cualquiera, suelen valorarse por la disposición, real o mercadológica, para tomar decisiones difíciles. Por ahí están los Putins y Trumps, pero nada costaría enumerar una serie de figuras que gozan de prestigio, no por su carisma sino por su arrogancia, perfil de hombre/mujer fuerte y cuasi-autoritario (“cuasi” porque en un mundo “democrático” no puede presentarse totalmente como es). Y aquí el tema de seguridad es propicio para tales perfiles porque ofrecerán hasta lo abominable por mostrarse inflexibles y duros frente al crimen. Como corolario, tómese en cuenta que el tema de seguridad, al ser uno de los más rentables electoramente, es de los asuntos que nunca dejan de estar presentes. Es porque vende.
Y luego está la lealtad. Los dos partidos principales, FMLN y ARENA lo marcan con énfasis: los candidatos no pueden ser meros advenedizos y deben ser personas que han sudado la camiseta y haber mostrado que llevan los colores del partido en la sangre. La lealtad se antepone a la inteligencia. De diversas formas se ha dicho que se prefiere la lealtad a la posibilidad de tener criterio propio, de diversos casos puede hacerse alusión cuando algún concejal o diputado ha mostrado desacuerdo a la línea partidaria. Nada más contrario a la Aufklärung clásica que invita a librarse de la autoridad (política y/o eclesial) y que Immanuel Kant resumía en su famoso sapere aude[1], traducible como a “atrévete a pensar”. Nosotras y nosotros debemos atrevernos a pensar.


[1] I. Kant. Beantwortung der Frage: Was ist Aufklärung? (1784), traducción castellana con el título ¿Qué es la Ilustración? Alianza, 2007


Contribución de Patricio Schweinsteiger Solis (p.schweinsteiger.solis@gmail.com)