lunes, 24 de julio de 2017

Pero, ¿qué es investigar?


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Diógenes el Cínico

En el mundo académico, preguntarnos qué es investigar normalmente nos lleva a determinar la lógica del descubrimiento científico, enunciando nuevo conocimiento, no disponible previamente, y determinando con ello respuesta frente a una interrogante construida. Si se sigue un método previsto, deberíamos poder llegar a las respuestas. Por supuesto, esencial es la formulación de la o las preguntas. Por eso se dice en filosofía que una pregunta bien formulada nos permite llegar a  la respuesta adecuada. Y en filosofía hacemos pregunta… a veces las contestamos. A veces no. Ya quisiéramos contestarlas todos, pero no siempre es posible.
Ojalá fuese así de simple el investigar. En realidad, hay algo más allá de la fórmula de lo que hay que hacer para hacer investigación científica. Cuando nos asomamos al sentido profundo de lo que es investigar, nos damos cuenta de ello. Y ahí nos damos cuenta que “investigar” no es tarea del profesional académico (dicen algunos: “no están preparados ni tienen las capacidades para investigar”) ni garantía de un método que sigue del paso 1 al 2 y al 3… por eso Paul Feyerabend gustaba hablar del anarquismo epistemológico. O incluso están los que limitan el quehacer de la investigación a los profesionales académicos… y más todavía, los que la limitan a cierto tipo de ciencias… La búsqueda del saber, la pasión por el conocimiento (o “amor por el saber” como suele traducirse del griego el término “filo-sofía” en realidad no se limita, no puede limitarse y es una estupidez hacerlo, al mundo académico universitario. No en balde decía Antonio Gramsci que “todos los hombres (y mujeres) son filósofos” y que un “error del intelectual consiste en creer que se pueda saber sin comprender y, especialmente, sin sentir ni ser apasionado” (Cuadernos de la Cárcel 11 (XVIII), pp 77-77 bis).
Pero, a todo esto ¿qué significa investigar? La palabra en nuestro castellano viene del término “vestigium” y significaría algo así como “ir en busca de una pista”. Uno tiene una intuición, una pregunta y se lanza a la búsqueda. El inglés utiliza el término research (como en el action research de K. Lewin) y sería reduplicativo de buscar: re-search. En alemán es harto interesante. El término genérico es untersuchen (verbo) y untersuchung (sustantivo) y es un buscar (suchen) por debajo de algo (unter): las cosas reales no son evidentes y hay que buscar por debajo de lo aparente. Ciertamente que en el mundo científico se prefiere utilizar Forschung pero no debe olvidarse por ejemplo que no fue gratuito que una de las obras más importantes de Wittgenstein se titule Philosophische Untersuchungen. Con todo, el término Forschung viene de Forschen (según el Duden), que no es más que una manera expresa de preguntar.
Investigar es pues sobre todo buscar y preguntar. Fundamentalmente porque concedemos que lo actual, lo que tengo delante como explicación o representación de mi objeto, no me satisface. De ahí viene el planteamiento clásico: ¿puede entenderse de otro modo? Coloco un ejemplo con el que convivo. Habituados a una concepción delictiva de la violencia, nos abocamos a un tipo de investigación que determina en un mundo multicausal, aquellos factores asociados a la presencia o recrudecimiento de la violencia. Hacer investigación sobre violencia debería preguntarse de entrada ¿entendemos la violencia como para poder prevenirla? Los últimos veinte años ponen en duda precisamente este punto: es probable que no entendamos bien lo que queremos prevenir. Si no lo entendemos, no podemos prevenirla. ¿Hay otra manera de entender la violencia?
Pero no quiero entrar ahora en el tema de la violencia, sino volver a mi tema sobre qué es investigar.  Hay un texto de X. Zubiri, maestro, colega y amigo de I. Ellacuría, que precisamente se llama así ¿Qué es investigar? En un breve, pero sustancioso, discurso suyo a propósito del otorgamiento del premio Ramón Santiago y Cajal de 1982, Zubiri dice que investigar es “dedicarse a la realidad verdadera”. En un estilo muy suyo, descompone la palabra de-dicar (de-deik) para decir que “dedicarse” es mostrar algo (deik) con una fuerza especial (de). Se trata así de configurar o conformar nuestra mente según la mostración de la verdad. Es decir, tomamos forma no según lo aparente, sino según cómo se muestra la verdad: la verdad nos configura cuando nos dedicamos a la investigación (luego vendrá, claro está, el “la verdad nos hará libres”). Por tanto “quien investiga no posee verdades, sino que es poseído por las verdades”. Suele pasar que al “encontrar verdades” nos acomodamos con lo hallado, pensando que las poseemos. Por eso es para mucha gente tan difícil cambiar de forma de pensar, porque cree, cual catecismo de iglesia, que ha encontrado la verdad y de ahí no ha de moverse.
Lo importantes es la inquietud de la búsqueda y la conformación por la verdad, sin conformarnos con lo hallado. Cierro con una frase de Ellacuría citando a K. Marx  en “Filosofía, ¿para qué?”: “todas las ciencias serían superfluas, si la apariencia y la esencia de las cosas coincidieran” (“alle Wissenschaften wäre überflüssig, wenn die Erscheinungsform un das Wesen der Dinge unmittelbar zusammenfielen…” MEW 25, 825)

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Qué buscan los partidos para tener un "buen" candidato?



The Manchester Grammar School Motto
Estos días de mayo ha iniciado el proceso de inscripción para  elecciones internas en los partidos políticos a fin de presentar candidaturas a diputaciones y alcaldías… comienzan a verse algunos rostros, oírse algunos nombres. La pregunta que asalta es ¿qué se busca para tener un buen candidato?
A partir de los nombres y los rostros  que van viendo parece se consideran como prioridades: (a) lealtad (partidaria),  (b) atractivo visual y (c) perfil fuerte, pero no necesariamente listo. Hago notar que no incluyo aquí algo que pudiésemos llamar “perfil ganador”, porque a juzgar de lo que se ve, este no es un criterio priorizado, ese es el caso, por ejemplo, de los candidatos para alcaldes de San Salvador, San Miguel y Santa Ana por el partido ARENA… veremos cómo pintan las candidaturas del FMLN (que todavía no están en firme), de GANA y el PCN.
Probablemente, el criterio de atractivo visual, especialmente ponderado para rostros femeninos glamorosos, suele dar buenos resultados y está más asociado a políticas de mercadeo y por tanto, presentada por sí como carta ganadora. Pero es una lástima que el atractivo visual, masculino o femenino, no se asocia a otras capacidades políticas y sociales en términos analíticos. Ya no se diga de fundamentos éticos. Vale la pena hacer la referencia a una joven diputada de ARENA que recientemente fue multada por el TEG por actividades nepotistas, siendo que su partido pretende enarbolar la bandera de la solvencia moral. Es decir, un rostro atractivo funciona en campaña pero no garantiza nada políticamente: no necesariamente renueva ni en política ni en ética.
Ser leal (al partido) y mostrar un perfil fuerte parecen ser rasgos imprescindibles. John Carlin escribió recientemente un breve artículo sobre cómo hay una tendencia a valorar los liderazgos fuertes. Las figuras autoritarias, a pesar de las aspiraciones democráticas promedio de cualquiera, suelen valorarse por la disposición, real o mercadológica, para tomar decisiones difíciles. Por ahí están los Putins y Trumps, pero nada costaría enumerar una serie de figuras que gozan de prestigio, no por su carisma sino por su arrogancia, perfil de hombre/mujer fuerte y cuasi-autoritario (“cuasi” porque en un mundo “democrático” no puede presentarse totalmente como es). Y aquí el tema de seguridad es propicio para tales perfiles porque ofrecerán hasta lo abominable por mostrarse inflexibles y duros frente al crimen. Como corolario, tómese en cuenta que el tema de seguridad, al ser uno de los más rentables electoramente, es de los asuntos que nunca dejan de estar presentes. Es porque vende.
Y luego está la lealtad. Los dos partidos principales, FMLN y ARENA lo marcan con énfasis: los candidatos no pueden ser meros advenedizos y deben ser personas que han sudado la camiseta y haber mostrado que llevan los colores del partido en la sangre. La lealtad se antepone a la inteligencia. De diversas formas se ha dicho que se prefiere la lealtad a la posibilidad de tener criterio propio, de diversos casos puede hacerse alusión cuando algún concejal o diputado ha mostrado desacuerdo a la línea partidaria. Nada más contrario a la Aufklärung clásica que invita a librarse de la autoridad (política y/o eclesial) y que Immanuel Kant resumía en su famoso sapere aude[1], traducible como a “atrévete a pensar”. Nosotras y nosotros debemos atrevernos a pensar.


[1] I. Kant. Beantwortung der Frage: Was ist Aufklärung? (1784), traducción castellana con el título ¿Qué es la Ilustración? Alianza, 2007


Contribución de Patricio Schweinsteiger Solis (p.schweinsteiger.solis@gmail.com)